Las ciudades se hacen inteligentes. ¿Y ahora qué? | TICbeat

Ciudades inteligentes

¿Cuáles son las claves para que el concepto de ciudad inteligente se extienda y funcione?

Como indica en el articulo que hoy les comparto: debemos “dejar de hablar del big data y hacerlo del dato útil y responsable” y, finalmente, apostar por plataformas de ciudades inteligentes “interoperables, basadas en estándares y abiertas, y ubicadas en modelos cloud de modo que puedan tener acceso a estas diversas ciudades más o menos grandes si así lo desean.

Para esto hay que entender que la ciudad no es solo una responsabilidad del sector público, ya que los ciudadanos y las empresas crean mucho valor añadido y es imprescindible que el ciudadano se involucre como un elemento proactivo. Por lo que coincido con que “No habrá ciudades inteligentes sin un ciudadano inteligente”. 

Les invito a leer este interesante articulo, y nos envíes tus comentarios sobre el tema de las ciudades inteligentes.

Las ciudades se hacen inteligentes. ¿Y ahora qué? | TICbeat.

¿Internet de las Cosas o Internet de Todo?

smartgrid01Hoy les comparto este excelente articulo de Carlos Rodriguez, Gerente de desarrollo de negocios de Cisco. Donde nos explica claramente la visión de Cisco, en este articulo  Carlos  nos presenta el concepto “Internet de Todo” #IoE, el cual  va más allá del Internet de las cosas #IoT, incluyendo no solo la conexión de dispositivos, teléfonos, cámaras de video vigilancia, etc sino sobre todo la posibilidad de conectar a las personas, procesos y datos, porque conectar las cosas por conectar las cosas no agrega valor, pero si esas cosas se conectan para entregar la información adecuada, a la persona o a la máquina correcta, en el momento oportuno, esto si  va a permitir tomar decisiones de impacto al negocio o en la organización publicas y esto  evidentemente una visón más amplia del Internet de las cosas.

El otro punto interesante del articulo es que aterriza conceptos que podrían ser algo complicados para los no tecnólogos como Internet de las cosas e Internet de Todo a aplicaciones  de gran importancia para los ciudadanos, que le aportan beneficios directo como las ciudades digitales, control del ahorro energético, etc.

Les invito a leer el articulo completo en el siguiente enlace:

Blog Cisco Cansac » ¿Internet de las Cosas o Internet de Todo?.

Artículo: El poder de la información, el poder de una smart city

El poder de la información, el poder de una smart city

http://innovacion.ticbeat.com/el-poder-de-la-informacion-el-poder-de-una-smart-city/

¿Es el nativo digital un ciudadano digital?

nativodigitalHace un par de semanas disfrute mucho de dictar un seminario a un grupo de jóvenes de la populosa barriada de Petare en Caracas. Esta actividad fue organizada por  Superatec y versó sobre el uso de las “Redes sociales más allá de lo Social”.

Para mi sorpresa comprobé la afirmación  publicada por  el experto digital  Luis Carlos Díaz en su cuenta de twitter: @luiscarlos “Hoy volví a comprobar que los nativos digitales no existen”. Aunque los participante del seminario están en el grupo de los “nativos digitales”,  disponen en su mayoría de acceso a internet (desde su casa, teléfono inteligente, instalaciones de Superatec, etc) y el 100% de ellos posee al menos un perfil en una red social (Facebook: 100%, Twitter: 65%), utilizan la tecnología solo para pasar el tiempo en las redes sociales y para participar en juegos en línea.  No conocen la forma de utilizar sus habilidades tecnológicas para otras actividades: su educación, opciones de trabajo, participación social y política, etc.

Nativo digital es un término acuñado por el autor estadounidense Marc Prensky en 2001. Se trata  de  las personas, rodeadas desde temprana edad por las nuevas tecnologías (por ejemplo: computadoras, videojuegos, cámaras de video, celulares) y los medios de comunicación, situación que las lleva a desarrollar  maneras de pensar y de entender el mundo distintas a las de generaciones anteriores. Por oposición, se define al “inmigrante digital como la persona nacida y educada antes del auge de las nuevas tecnologías y que ha desarrollado habilidades respecto a las mismas en la adultez.

Clasificar al usuario de tecnologías de información y comunicación solo por la variable generacional no es del todo acertado, ya que en realidad no es el elemento fundamental para determinar las prácticas digitales que desarrolla una persona. En este punto coincido con Genís Rocas (http://www.genisroca.com) que propone otra forma de categorizar a quienes manejan las TICS a partir del tiempo invertido en ellas y sus usos específicos.  Roca  afirma que es también importante el hecho de que esta experiencia digital se relacione con la resolución de problemas o el logro de objetivos.

Pienso que lo que definiría a un “individuo digital”, si me permiten el termino, es su actitud y el nivel de uso de la tecnología de la información para la resolución de problemas específicos de su entorno. Desde otro punto de vista, también podemos decir que la población de nativos digitales no es homogénea, si bien éstos conocen y hacen uso de la tecnología, no todos presentan el mismo nivel de conocimiento,  habilidades o competencias tecnológicas. Las diferencias dentro de la generación digital son tan importantes como las diferencias entre generaciones.

Más allá de discutir el termino de nativo, inmigrante o cromañón digital (personas cuya crianza, educación y desarrollo profesional no han estado  ligadas con las TICS), me parece interesante comenzar a discutir sobre cuáles son los niveles de conocimiento, habilidades y competencias que debemos tener los ciudadanos del siglo XXI para ser considerados “ciudadanos digitales”.

¿Qué hace a una persona un ciudadano digital?:

1. Tolerancia en la red. Se refiere al respeto por el otro en los espacios digitales.

2. Colaboración: Las redes no son significativas para la vida pública si se usan  para chatear y compartir fotos. Es preciso construir conocimiento; compartirlo con la comunidad; ejercer el activismo político-social a través de la participación activa en las redes sociales para, por ejemplo,  pedir rendición de cuentas a gobernantes o a empresas.

3. Difundir conocimiento y compartirlo. Si soy un profesor de literatura o de matemáticas, artesano, conocedor de un oficio,  ejercer mi ciudadanía digital es compartir conocimiento, puntos de vista y promover el dialogo en esa área de la que soy experto.

¿Por qué es prudente traer al debate el concepto de ciudadanía digital?  Basta ver nuestro “timeline” en Twitter o nuestro perfil en Facebook para tener una clara evidencia de que las redes son formidables herramientas para construir y ejercer  la ciudadanía, pero lamentablemente esto aún no está ocurriendo en la dimensión requerida.

Debemos aprender a sacar provecho de las ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías para ser mejores ciudadanos: un nuevo entorno para nuestros intercambios y conversaciones, sin límites de tiempo ni localidad geográfica, y en el que no solo puedo escuchar sino también participar activamente. Gracias a las TICS es posible  comunicarnos unos con otros, todos con todos; por ende, el contenido que aportamos a las conversaciones es la clave.

Ciudadanía digital implica la generación de una cultura participativa que trascienda el espacio privado y nos permita actuar e incidir en las políticas públicas locales y globales y ser parte de proyectos de transformación y mejora en la calidad de vida. Se trata del  ejercicio de valores de convivencia pacífica, tolerancia a las diferencias, solidaridad, cooperación, sana competencia, participación, entre otros que  hacen viva y viable la existencia en comunidad.

Si tienes alguna experiencia que quieras compartir con nosotros, algún comentario o alguna inquietud en relación al tema, escríbenos.

Ciudades Inteligente en América Latina.

A musupersonicoschos, sobre todo de mi generación, cuando escuchamos el termino “ciudad inteligente” nos viene a la memoria la popular serie de dibujos animados, creada por William Hanna y Joseph Barbera en 1962: Los Supersónicos. Se trata de una familia estadounidense cuya historia se desarrolla en el año 2062.  Los Sónico y sus contemporáneos volaban en sus vehículos personales, vivían en ciudades flotantes y viajaban con frecuencia a la Luna. Desde esta ciudad inteligente, por ejemplo,  Super, el padre, usaba telepresencia para comunicarse con su jefe pues todas  las actividades públicas y privadas estaban completamente automatizadas.

Pero hoy, en el año 2013,  ¿qué entendemos por “ciudad inteligente”? Coincido plenamente con la española Pilar Conesa, directora de Smart Cities World Congress:  “las ciudades inteligentes son aquellas en las que se conjuga el uso de la tecnología con temas de desarrollo sostenible y una mayor participación ciudadana”. El objetivo de una ciudad inteligente es combinar en un modelo urbano la protección del medio ambiente, la eficiencia energética y la rentabilidad económica. Se trata de un ecosistema donde infraestructuras, servicios y tecnología se unen para ofrecer un entorno a medida del hombre, en el que el ahorro energético, la reducción de las emisiones y el control del consumo forman parte de la vida.

Actualmente, el funcionamiento de las ciudades está desarticulado. Los encargados del transporte urbano solo ven el transporte, el encargado del alumbrado público sólo ve el alumbrado y así ocurre para cada uno de los servicios públicos de la ciudad (salud, recreación, educación, etc.). Tomando en cuenta la complejidad de nuestras ciudades, los gobiernos deberían (y algunos en la región ya lo están haciendo) racionalizar y maximizar los recursos financieros, humanos y naturales para ofrecer a sus ciudadanos entornos sustentables y cómodos de habitar. Pero no solo los gobiernos. Considero al igual que Gildo Seisdedos, director del Club de Innovación Urbana y autor de Cómo gestionar las ciudades del siglo XXI (2007), que “ Para aspirar a una ciudad inteligente se requieren sinergias entre todos los actores: empresas de energía, instituciones públicas, universidades, administraciones locales, industrias a la vanguardia tecnológica”.

Un aspecto clave estará determinado por la utilización de las tecnologías de información y comunicación (TICs), puesto que algunas veces tenemos que toda la información que necesita la ciudad para operar ya está siendo generada, el problema es que no se comparte. Es necesario un sistema integral de gestión de la ciudad para que esa información sea compartida por los sistemas de seguridad pública, el transporte, las fuentes de alimentación energética, los hospitales, aeropuertos y escuelas. Este sistema  desde la perspectiva tecnológica  necesita una plataforma  en la que residan todos los datos y se puedan tratar con una visión unificada. Se trata de un paso indispensable para convertir las populosas ciudades  en urbes ordenadas y con una calidad de vida envidiable.

Las iniciativas de ciudades inteligentes en el mundo no son nada nuevo; entre las más conocidas tenemos Songdo en Corea del Sur, Barcelona, Chicago, Sydney, Amsterdam y Toronto.

¿Podríamos tener una ciudad de este tipo en Latinoamérica? No es una tarea fácil y ciertamente representa un esfuerzo titánico tanto para gobiernos nacionales y locales como para la empresa privada y los propios ciudadanos. No obstante, los beneficios que representa el salto cualitativo a ciudad inteligente justifican desde el punto de vista económico, social y cultural el asumir el desafío.  En nuestra región destacan las ciudades de Guadalajara, Bogotá y Río de Janeiro, que cuentan con sistemas de  gobierno electrónico, acceso público a Internet y  gestión integral de transportes y seguridad.

Les comparto un ejemplo de estas iniciativas en América Latina: Smart City Santiago, la primera ciudad inteligente de Chile, estará ubicada en la Ciudad Empresarial de Huechuraba y se permitirá ahorrar hasta un 25% en combustible (http://terratv.terra.cl/Default.aspx?cid=446223)

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